Como todos sabéis, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a través del Ministerio de Sanidad y mediante un acuerdo en el Congreso de los Diputados entre PSOE, IU y ERC, ha aprobado la nueva ley anti-tabaco, entrando en vigor el 2 de enero de este nuevo año, 2011.
Esta ley tiene por objetivo que todos los locales y lugares públicos estén libres de humo, tales como bares, parques, así como lugares cercanos a colegios u hospitales.
El Congreso rechazó varias enmiendas propuestas por el Partido Popular en el Senado, caracterizadas por la conservación de los habitáculos adaptados para los fumadores en bares y restaurantes, obligando a éstos a rehacer las obras que en su momento hicieron, causándoles pérdidas de miles de euros.
Quiero mostrar mi indignación ante el recorte de libertades que le supone a los ciudadanos, y sobre todo a aquellas personas que al ser propietarias de locales privados, tales como discotecas, restaurantes, tabernas, bares o pubs, ya que no pueden sopesar la posibilidad de elegir si desean que en su establecimiento los clientes puedan o no, fumar. Estoy totalmente en contra de que el Estado legisle sobre las costumbres de los ciudadanos españoles, diciendo e incluso ordenando, lo que podemos o no hacer. España, como Estado de Derecho, tiene que respetar su Constitución, que en varios artículos claramente resaltados, como el 9.2, referido a ”la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”
Todas estas normas y leyes que el Gobierno últimamente está sacando, sólo se pueden interpretar como una pantalla de humo, que distrae a la sociedad, a los medios de comunicación y a la opinión pública del verdadero problema, la sombra de una intervención por parte de la Unión Europea en nuestro país, que por desgracia parece inminente.
El Gobierno socialista está yendo en contra de sus principios, tales como la libertad o la igualdad, convirtiendo el Estado de Derecho, en un Estado policial. En Nuevas Generaciones apostamos por una política totalmente liberal, defendiendo la libertad del individuo por encima de cualquier estamento o institución, apostamos por una política basada en el respeto a los demás, y por una política consecuente a nuestros principios.
Francisco José Cruz.
No suelo dar mi opinión con respecto a los artículos y declaraciones que se hacen
desde la sede del distrito, entre otras cosas porque generalmente coincido en gran
medida con lo publicado, y en unos pocos casos no siempre me considero
suficientemente informado sobre un tema como para asumir mi razonamiento
irrefutable. Pero en este caso, permitidme que muestre mi desacuerdo y mi
descontento al leer este documento.
Aunque entiendo el descontento ocasionado a empresarios y personal dedicado al
negocio de la hostelería por una gestión que hay ido imponiendo gastos que podrían
haberse evitado, y suscribo el principio de libertad que se defiende, no entiendo cómo
se considera libertad el hecho de fumar que, según numerosos estudios, provoca
inexorablemente la muerte.
Con esto quiero decir que ha sido científicamente comprobado que, un tejido de
células humanas que recibe tabaco (y el resto de sustancias tóxicas que contienen los
cigarrillos) terminará tarde o temprano creciendo descontroladamente por el daño
recibido, provocando cáncer. Este comportamiento es perfectamente reproducible y
prueba sin lugar a dudas la peligrosidad de estas sustancias.
Como tal sustancia tóxica, no es de hecho responsabilidad del Gobierno de la Nación el
proteger a sus ciudadanos de la misma? Sería por ejemplo, un ejercicio de mi libertad
el vender caramelos de fresa con pequeñas cantidades de lejía y éxtasis? Mis clientes
disfrutarían de una experiencia agradable y un sabor dulce. Sin embargo, está
prohibido porque se sabe que destruye células cerebrales y puede provocar la muerte,
aparte de un sin fin de disfunciones motoras y cognitivas.
Saben que otro producto tiene el mismo efecto destructor en las neuronas, entre otros
muchos? El tabaco, solo que en menor medida. Esa menor medida que justifica un
consumo que no sólo afecta al fumador, primera víctima de la conocida adicción que
provoca, sino a cualquier persona que esté cerca. Esta “menor medida” que, como
media, ha reducido la esperanza de vida de millones de hombres y mujeres en unos 14
años, porque, repito, aquel que recibe tabaco, tiene la certeza que la muerte por
cáncer es ya una de sus papeletas. Por suerte para las empresas del Tabaco, otras
causas se pueden adelantar, enmascarando así el envenenamiento.
De nuevo quiero hacer hincapié en mi total apoyo al principio de Libertad que
defiende nuestra Constitución, pero creo que cuando en este caso se defiende la
libertad de consumo, se olvida que el mismo envenena a quien lo ejerce y a cualquiera
a su alrededor (sin su consentimiento), y que los tratamientos necesarios para
enfermedades derivadas del mismo cuestan un gran esfuerzo al Gobierno y a la
Sociedad. En mi opinión, fumar es un acto profundamente injusto que condena y
esclaviza, tanto al fumador que es víctima de una adicción estudiada que tarde o temprano le matará, como al resto de ciudadanos que le rodean o que simplemente
deberán cargar con el gasto generado por las empresas que venden estos tóxicos.
Comprendo que la gestión del Gobierno actual no ha sido buena por no presentar una
directiva clara y dar tumbos que han provocado un sustancial gasto extra a negocios, y
su enmienda y recuperación es una reivindicación totalmente legitima, pero cuando se
trata de la salud de la ciudadanía, es necesario tener una visión algo más global y
responsable que, acompañada de la voluntad política y el espíritu de servicio que os
caracteriza, podría acercarnos a un mayor estado de bienestar.
Un saludo y gracias por el trabajo que hacéis,
N.R.