HOMENAJE A GREGORIO ORDOÑEZ
Si existe un tema que ha marcado de forma recurrente la Agenda política española desde el fin de la dictadura franquista hasta los tiempos más recientes, ese es el terrorismo de ETA. La terrible lacra terrorista padecida por España, que ha asfixiado la vida de millones de personas, ha envenenado la convivencia o la propia democracia en regiones enteras y costado la vida a más de 1000 personas, únicamente por hacer su trabajo o defender sus creencias y convicciones, y es algo que no debemos olvidar. ETA ha condicionado por igual la política interior y exterior de los gobiernos socialistas y populares durante más de 20 años y se ha tratado de acabar con él de todas las formas posibles. La negociación, la guerra sucia con los GAL y, finalmente, la estrategia más exitosa de todas, la firmeza policial y de las fuerzas de seguridad junto a la unidad política de las fuerzas democráticas. Ésta última es la estrategia que hemos defendido siempre desde el Partido Popular. En el momento en que dicha estrategia fue aplicada, la debilidad de la banda criminal comenzó a hacerse cada vez más patente y su derrota más inminente.
Para utilizar esa estrategia se precisó, por un lado, deslegitimar y perseguir a aquellos criminales que han utilizado la violencia como medio para obtener réditos políticos y, por otro lado, acabar con sus apoyos políticos y sociales que han funcionado a las órdenes de los primeros, con especial focalización en aquellos partidos como Batasuna, convertidos en la voz de los terroristas. Incapacitados para poder actuar en ese contexto, los terroristas utilizaron en su provecho las sucesivas ofertas de negociación que gobiernos utópicos plantearon, creyendo de forma inocente o interesada, en la posibilidad de acabar con la banda mediante el diálogo. Pero los costes de ver el mundo, no como es realmente, sino como a ellos les gustaría que fuese han sido demasiado elevados. Las negociaciones y falsas treguas han servido para dar aire a los etarras y a aquellos sectores sociales que los apoyaban, no para poner fin de manera definitiva a la banda terrorista. No se les debió creer en su momento y no se les debería creer ahora.
El contexto político actual es complicado para ETA, pero también para el gobierno socialista. La primera se enfrenta por primera vez a un gobierno no nacionalista que ha cerrado parte de los resquicios que tenía la banda terrorista para poder expresarse y actuar a través de cualquiera de sus ramificaciones políticas y sociales. El segundo atraviesa una considerable crisis económica que ha puesto sus últimas esperanzas de victoria en la disolución de la banda. Las recientes detenciones permiten abrigar la esperanza de que el dialogo con ETA no sea esta vez posible y podamos poner punto y final a unas actividades criminales que nos han perseguido desde hace décadas, pero cualquier condena a la posibilidad de apertura de diálogo antes de la disolución de la banda no debe ser perdida de vista.
Todos podemos poner nuestro grano de arena en tal empresa. El jueves día 20 de enero, a las 19:30 el Partido Popular del Distrito de Salamanca conmemora en los Jardines de Gregorio Ordoñez el asesinato de uno de sus afiliados más queridos. Esa misma tarde, a las 20:30 se celebrará en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción –Goya 26- una misa en honor a las víctimas del terrorismo. Únanse a nosotros en la defensa de nuestros principios y valores más queridos, en el recuerdo a aquellos que murieron por defender sus convicciones e ideales y en la condena y el repudio a las actividades criminales, cuyo final es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos.
J.T.R.







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